Ralph Roberts es un hombre mayor, que no viejo: su espíritu, aún juvenil, se resiente de la sutil mezcla de depresión y melancolía que le ha dejado la reciente muerte de su esposa. Pero Ralph es sobre todo un hombre bueno y ecuánime.
¿Quizá su reciente viudez, unida a un persistente insomnio, es la causa de esa nueva sensibilidad visual que, poco a poco, le permite ver el más allá de las personas? A Ralph le preocupa su estado, no menos que el súbito e inexplicable comportamiento, irracional y violento, de algunos de sus vecinos. Bajo la calma superficie de la pequeña ciudad de Derry, algo parece estar cambiando. Y no para bien.





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