Y cada caricia, por más inocente que sea, tiene el poder de abrir nuestra existencia a los misterios oscuros del deseo, a los rincones donde se tienen a raya los miedos y fantasías más aberrantes. Se tienen a raya, claro está , hasta que a los supremos manipuladores de lo macabro, autores como Stephen King, Ruth Rendell, Clive Barker o Valerie Martin, se les ocurre soltarlos y convertir nuestras ansiedades eróticas en arte. Esta recopilación contiene una muestra selecta de lo mejor de sus osados experimentos con el frondoso mundo de nuestros instintos sexuales.





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