De mayor, Felicidad quiere ser guardabosque. Tiene al mejor maestro: Marcial, un viejo leñador que le cuenta sus aventuras que ha vivido entre las secuoyas de Canadá y los pinos de Piñares. Cómo no maravillarse si le habla de ardillas voladoras, picapinos que se dan baños de nieve, osos feroces y urracas parlanchinas que no saben decir no a una buena tortilla de patatas.





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