Diana ha pedido al rey Jorge que le deje ocupar su sillón en el Parlamento como condesa de Arradale y participar junto con el resto de nobles en las decisiones de Estado.
El rey no tiene nada en contra de la inteligente y testaruda condesa, pero está convencido que la nobleza británica no verá con buenos ojos la presencia de una mujer en sus airados debates políticos. La mejor solución sería encontrarle un esposo. Pero ¿quién se atrevería a casarse con una mujer rebelde , altiva y, sobre todo, poderosa? Sólo hay un hombre en Inglaterra al que no le aterraría la idea. Pero ese hombre, Bey Malloren, está demasiado ocupado con las tierras de su marquesado y con su labor política.




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